Entrevistas

El nuevo horizonte de Erdosain Ediciones

Consuelo Olguín Por Consuelo Olguín

Conocida por su arriesgada identidad gráfica y literaria, la editorial creará una nueva colección dedicada a la divulgación científica, a la vez que teje redes para abrir sus puertas en México, punto estratégico para abarcar al público hispanoamericano.

En sus seis años de existencia, Erdosain Ediciones cuenta con 11 publicaciones. A la rápida puede sonar una cifra baja, pero la cuidada manufactura, diseño y edición de cada texto explican el lento proceso que hay en cada etapa. En Erdosain el tiempo no apremia. Porque cada proyecto constituye una rareza única que se materializa en una publicación única, como América imaginaria (en coedición con Pehuén, 2015), Apariciones (2019) o Fragmentos de una biblioteca transparente II (2018). 

Daniel Blanco Pantoja, ilustrador, editor y fundador de Erdosain comienza esta entrevista señalando la particularidad de la editorial: “Perseguimos a los autores para que nos hagan cosas que para otras editoriales sería un riesgo hacer. A nosotros justamente nos gusta donde el escritor o ilustrador está poniendo algo en juego. Nos interesa mucho eso, tratar la literatura donde está la pulsión, la mano que tiembla del autor”. 

Para este 2020, la editorial busca dar nuevos pasos a través de dos frentes. Primero abriendo una colección de divulgación científica y filosófica desde la literatura, mientras que en paralelo expande su presencia en otros países, siendo México el mejor aliado hasta ahora, tanto por su amplio público como por su ubicación estratégica para llegar a Hispanoamérica. 

—¿Cómo se forma la alianza entre el escritor y el ilustrador?

En Erdosain esa es la pega que principalmente me toca a mí en el equipo. Lo hacemos primero desde la amistad, con los autores se genera un vincula en las mesas, tomando algo, compartiendo, y se empieza a hablar de las posibilidades que tiene la literatura de ser experimentada desde la edición. Para mí es muy importante, porque como tenemos los recursos limitados, casi todos se van en el libro. Entonces necesitamos involucrar a los autores, tanto al ilustrador como al escritor, en el proyecto, que ellos también sean copartícipes para que el libro pueda salir finalmente con este nivel de terminaciones, con este nivel de detalles. Y eso implica paciencia, porque nos demoramos mucho en hacer los libros. Tratamos de poner todo bajo un claro espectro de todas las características o acciones que va a implicar publicar con nosotros, y ese trabajo es lento de definir, no es que tengamos una fórmula para todos los libros.

—Se trabaja caso a caso.

O sea, si nosotros no llegamos a tener feeling con el autor es muy difícil que podamos proseguir. Con feeling me refiero a una amistad verdadera. Podría sonar muy poco profesional –y quizás lo es–, porque finalmente lo profesional no requiere de la amistad, pero ahí hay una característica de Erdosain que es que nos atrevemos a correr ese riesgo, de decir que necesitamos estar profundamente vinculados con los autores para desarrollar estos libros. Si no, yo no sabría cómo hacerlo. 

—¿No trabajas con personas con quienes no tengas un vínculo desarrollado?

No, porque finalmente como me toca diseñar los libros a mí, me interesa mucho penetrar, en alguna medida, en el corazón, pulsión, alma que impulsa a que un autor haga esto. Si yo lo veo solo como un lector o diseñador externo, a veces es difícil representar desde el diseño el espíritu de una obra. No estoy diciendo que yo lo represente a cabalidad ni que todo el equipo de Erdosain logre hacerlo, pero sí tratamos al máximo nivel de profundidad.

«Fragmentos de una biblioteca transparente II» (Erdosain, 2018), textos de Alexis Figueroa e ilustraciones de Claudio Romo.

—¿Qué discursos son los que te mueven y que finalmente te hacen decidir publicarlos?

Una vez leí un libro de Roberto Calasso, filósofo, escritor y editor italiano. Él decía en un ensayo que los libros que un editor tenía que publicar, son aquellos que cuando son leídos no te decepcionan y más aún te entusiasman. Yendo a la etimología de la esa palabra es que tú estás obligado por un ethos, un destino que no puedes soslayar. Entonces, si yo leo un texto y significa algo para mí como lector, para mí ese libro debe ser publicado, debe ser compartido, porque es un discurso que vale la pena. No es que yo tenga una explicación muy clara o un decálogo, es un criterio totalmente heurístico. Tú siempre estás leyendo e investigando y de pronto descubres algo, y dices aquí está, como si la existencia estuviera llena de cofres de tesoros y en el recorrido por ella tú los vas descubriendo. Cada uno generará sus propias formas para encontrar sus tesoros, pero como nosotros decimos de nosotros mismos: somos una editorial de lectores y escritores para lectores y escritores, y como la literatura debiera aspirar a una bella arte, creemos que no debe haber un método porque de lo contrario le estás quitando toda esa dimensión oscura, y digo oscuro en el sentido de la dimensión lumínica que puede ser extraída de la oscuridad a las obras. 

—¿Qué proyectos tienen en carpeta para este año o a corto plazo?

La colección de novelas cortas o cuento largo es la que más estamos entusiasmados de seguir, porque nos gusta mucho el formato, es casi un juguete para los lectores, por el tamaño, las portadas, bueno nuestros libros grandes también mantienen esta estética, pero estos libros que requieren de este tamaño, son libros especiales, que requieren de esta cantidad de páginas, requiere de muchas ilustraciones y de un papel con mayor gramaje, pero estos son libros que podrían prescindir perfectamente del diseño y de la ilustración. Así de bonitos consideramos los textos. Y el hecho de sumar todo el diseño y el cuidado en los materiales y en las ilustraciones es solo para celebrar el hecho de poder publicar estos textos que desde mi perspectiva son hermosos. Es literatura que cuando la lees te genera un cambio en la percepción como lector. 

—¿Están trabajando con otros autores para aumentar este catálogo?

Estamos súper felices porque viene uno de Jaime Huenún, poeta huilliche chileno, que a mí me gusta mucho porque él trabaja el hecho de ser huilliche en la sociedad chilena no desde el eufemismo, sino desde una mirada universal. Logra hacer esa sublimación. Y estamos trabajando un poemario muy bonito que va a ir en esta colección. También estamos trabajando un libro de Jairo Buitrago, autor colombiano que vive en México muy reconocido en la literatura infantil y que a veces escribe libros más para jóvenes y adultos, estamos trabajando una novela corta que se llama Los bisontes. Como va planeado hasta ahora, ambos proyectos los voy a ilustrar yo, así que estoy muy feliz porque hace rato que no ilustro. También este año vamos a abrir una colección que no hemos explotado, que es la divulgación científica. Nuestro gran desafío es publicar libros pero desde la literatura, no desde la divulgación a la que estamos acostumbrados que es la adaptación del discurso científico a una literatura de masas. La idea es que haya un ensayo profundo donde la literatura sea el principal motor para que el autor pueda expresar el fenómeno científico o filosófico. 

—¿Esa colección también sería ilustrada y qué nombres manejan para empezar?

Totalmente ilustrada, nuestros libros son ilustrados para adultos o para niños, o para quien tenga la sensibilidad de penetrar en este tipo de libros. También queremos retomar la colección del libro álbum, también tenemos algunos proyectos en carpeta. Lo que pasa es que algo que hemos tenido que desarrollar mucho en Erdosain es la capacidad de frustración. Es difícil tener proyectos tan lindos, autores que te dicen que sí y no poder publicarlos, o sea sí hacerlo pero demorarnos tanto. Pero tenemos en mente a Richard Dawkins, que es un biólogo inglés y que tiene unos textos que hemos logrado rescatar donde habla de la emoción, de la pulsión que lo hace estar donde está, de dedicarse a la biología y a observar el milagro de la existencia. Él lo llama así: milagro. Bueno, América imaginaria va un poco en esa línea, es un texto de divulgación histórica, estética, porque abarca la historia humana y política y de América desde la historia del Arte, entonces ya vamos a retomar ese camino. 

—¿Tienes una lista de autores que te gustaría publicar?

Bueno mencioné ya a Jairo Buitrago y Huenún. También Clarice Lispector, Marosa di Giorgio. A Richard Dawkins, como te decía, también a Lewis Carroll, del cual estamos interesados en sus poemas sin sentido. Antonio Di Benedetto, escritor argentino, probablemente hagamos más cosas con Claudio Romo. Me gustaría mucho hacer Kafka, no la Metamorfosis, que ya está tan hecha, pero otros textos. Por otro lado algo de la literatura más creativa y no los ensayos de Walter Benjamin, que si bien está ultra explotado y llega a dar pudor, hay algunas cositas que me gustaría destacar que son más extrañas. De Tolstói, sus cuentos para niños. 

Ilustración de «América imaginaria» (Erdosain/Pehuén, 2015), Miguel Rojas Mix.

—Si hace 10 años habían pocas editoriales independientes, ahora hay muchas. ¿Cómo distinguirse en un campo que solo pareciera ir en aumento?

Hay muchísimas, es un problema. Definitivamente por culpa del mercado, como está planteado hoy, sí es importante poder brillar como una luciérnaga en toda esa bruma de la cantidad de editoriales independientes que hay. Muchas que se inician un año, que hacen tres libros y luego desaparecen, y otras que sí permanecen y que lamentablemente es de muy baja calidad su aporte. Sin embargo, el problema de que se vean bien es riesgoso porque hay editoriales que tienen contenido terrible, pero que se ven muy bonitas. Para una editorial como nosotros lo más importante es saber sobrevivir, perdurar, postergarse en el tiempo, porque es un proyecto tan riesgoso y la gente es amarrete en comprarse libros.

—¿Cómo ves la escena de la ilustración en Chile?

Hay de todo. Yo sí le exijo un nivel de virtuosismo al arte, no necesariamente en el virtuosismo de la forma, sino que también de lo que dice simbólicamente una ilustración. Entonces le exijo algo que sí interpele a la humanidad, que se ponga en un contexto contemporáneo con lo político o religioso, que a nivel humano sea trascendental. Veo de todo, hay una ilustración, que incluso se enseña, que está dirigida exclusivamente a tener éxito en el mercado. Yo detesto el mercado y sin embargo estoy en él, entonces tengo que saber moverme en un mercado en el cual no me gusta cómo funciona. Si yo lo detestara e hiciera la vista gorda sería un hippie haciendo cosas que nadie podría entender, entonces mi idea es ser lo más profesional posible en el mercado, en los papeles, como editorial, pero en el contenido alejarse lo más posible de esa dictadura de cómo deben ser las cosas, la tendencia, la ilustración de moda, de cuál vende. Queremos alejarnos del ranking, odiamos lo que un ranking dice. 

—¿Cuál sería un buen indicador de que tus libros están siendo leídos?

Las ferias, ahí vemos la reacción de la gente. Ahí vemos cómo la gente se emociona frente a los libros, porque estos libros la gente los toma, los toca, queremos despertar ese erotismo y lo vemos. Ya tenemos un grupo de lectores que nos dicen que tienen varios y eso nos alegra muchísimo. Queremos que estos libros estén expuestos como un catálogo en las casas de las personas.

—¿Erdosain tiene presencia en otros países?

Estamos haciendo un esfuerzo gigante y abrimos la editorial en México. Quizás en el futuro puede ser probablemente más importante que la chilena porque México está ubicado en una zona mucho más estratégica para distribuir por toda Hispanoamérica, y además en México hay un público mucho más grande. Posiblemente en el futuro hagamos un Erdosain Colombia y también en España. O sea, vamos a transformarnos en una especie de transnacional, lo cual es un chiste porque tenemos un modelo exactamente transnacional pero con una visión súper poco transnacional, que también es un riesgo pero es nuestra única forma de salvaguardar el proyecto, porque si nos quedáramos solo acá,  nuestra única forma de sobrevivir, como lo hacen las editoriales chilenas, es venderle al Estado y nosotros no hacemos libros para venderle al Estado, es más, el Estado los ve y dice no tengo idea qué hacer con esto. Así que nuestra gran estrategia es poder cubrir el sector hispanoamericano. 

—¿Cómo crees que va a repercutir el estallido social en la producción editorial?

Nuestra principal búsqueda es la literatura. No porque haya un estallido social nosotros vamos a hablar del estallido social. Vamos a hablar del estallido social si es que levantamos textos, o encontramos textos que hablen del estallido social desde la literatura, porque sino seríamos una editorial coyunturalmente política y queremos ser políticos desde la literatura, no desde el discurso político. Yo me considero una persona muy política pero le tengo pánico a las vociferaciones políticas, que hablan y hablan y no hacen nada. La cantidad de gritos y proliferación de discursos que terminan yendo en contra de los movimientos sociales a veces son más que los mismos que vienen en contra a priori. Hay mucho ruido que entorpece el éxito de una revuelta social. Yo prefiero callar y hacer. Para mí tener esta editorial ya es súper político, ya me parece un signo de estallido social.

El editor Daniel Blanco. Créditos: Erwin Schramm.
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Consuelo Olguín

Periodista UC de medios escritos. Ha trabajado en El Mercurio y en El Dínamo, transitando por las secciones de actualidad y cultura.

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