Luis Durand y la identidad chilena

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Luis Durand es el cuarto autor que destacamos en nuestra campaña Fértil Provincia: redescubriendo las letras chilenas.

A fines del siglo XIX, en medio del menosprecio generalizado por el mundo campesino en desmedro de las urbes como modelo de desarrollo, surge el criollismo como movimiento cultural. Este movimiento se expresó a través de distintas disciplinas (literatura, artes visuales, teatro, música), que manifestaron una búsqueda por redescubrir la identidad nacional, incorporando, en el caso de Chile, la preocupación por el campesino con obras de carácter épico y fundacional. Dentro de esta corriente, cuya figura destacada es Mariano Latorre, surge el escritor y periodista Luis Durand.

Durand nace en Traiguén el 6 de julio de 1895. Emigra joven a Santiago, donde de forma muy austera vive en el Barrio Matadero. Allí se imbuirá de la vida de la ciudad y la bohemia, lo que, junto con su experiencia en Traiguén, formará parte fundamental de su obra. Rápidamente, Durand se integra en el ambiente literario que a comienzos de los años veinte formaban, entre otros escritores, José Santos González Vera, el citado Latorre y Joaquín Edwards Bello.

De aspecto fornido, a Durand siempre se le veía acompañado de su bastón; narrador incansable, era conocido por una vitalidad exuberante. Dentro de la corriente criollista, desarrolló un rumbo que se alejo de sus pares, fue más cercano al lector, se alejó de la descripción monótona del paisaje y le imprimió a sus personajes más humanidad.

Siendo funcionario de Correos de Chile, Durand comienza a publicar en la Revista Zig-Zag, el año 1927. Colabora también en diarios como El Mercurio y las Últimas Noticias. Posteriormente, se convertirá en director del diario La Nación. Pero además de periodista, Durand es un prolífico escritor. Algunos de sus títulos son Mercedes Urízar, La Frontera y el libro infantil Guauguau y sus amigos. El libro que lo consagra como escritor es Tierra de Pellínes, de 1929 (disponible en Memoria Chilena).

En febrero de este año, el escritor Luis Rivano hizo un homenaje a 20 escritores chilenos que no fueron galardonados con el Premio Nacional de Literatura, creando un «salón de los rechazados literarios” en la Feria del Libro Usado de la Universidad Mayor. Entre ellos estaban Vicente Huidobro, Guillermo Blanco y, claro, Luis Durand, otro de los postergados de la literatura chilena.

Fragmento de “Pájaros” de Luis Durand, en el libro  Paisajes y gentes de Chile, (Zigzag,  1953):

“En el sur todavía se suelen encontrar orquestas de pájaros, en las cuales toman parte los zorzales con sus claros violines, las loicas con sus guitarras, los tordos con sus flautines que tienen las más bellas variaciones melódicas, las tencas con su cítara y los jilgueros y los chiríos con su pifilca indígena que de pronto deja suspendido en el aire un latido de cristal.

Estas orquestas —he tenido la oportunidad de observarlo en diversas ocasiones— se dividen siempre en dos partes. Cantan los de un grupo y de pronto se quedan en silencio o se lanzan al espacio en una fiesta de alas. Y entonces contestan los que están en los árboles vecinos. A veces se oye el ¡cau-cau! sorprendido de un chucao, o pasan muy alto algunas bandurrias que dejan caer sus guijarros de metal sobre los árboles. En ese momento se produce un silencio en las dos orquestas. Es como si esperaran que llegase otra orquesta hasta ellos a tomar parte de la fiesta. Abajo, entre los pajonales del monte, un pidén hace sonar su trutruca, mientras las tórtolas gimen amorosas.”

La ilustración es de Fernando Mora, a quien agradecemos su participación en nuestra campaña.

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