Muchachos de hoy: las nuevas novelas juveniles

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Cuatro novelas dirigidas al público juvenil que no buscan en la magia las soluciones a los problemas de la existencia, sino que los retratan y los enfrentan en toda su dureza. Cuatro novelas que no por eso abandonan el humor, los afectos, el deseo de superar las dificultades y de superarse a uno mismo. Cuatro novelas que nos hablan de la vida, los temores y los sueños de nuestros jóvenes lectores: El curioso incidente del perro a medianoche (2003), Will Grayson, Will Grayson (2010), Un monstruo viene a verme (2011) y La lección de August (2012).

Ilustración de Jim Kay para el libro “Un monstruo viene a verme”, de Patrick Ness.

Ilustración de Jim Kay para el libro “Un monstruo viene a verme”, de Patrick Ness.

“Hoy, soñamos los sueños de hoy.
Hoy, todos distintos y todos iguales,
no caminamos sin ideales ni sueños a nuestro alcance.
No somos máquinas, también nos brotan lágrimas”
Luis Miguel, Los muchachos de hoy.

La sección de literatura juvenil debe ser hoy en día una de las que más movimiento tiene en cualquier librería. Distintas sagas de romances paranormales, ángeles o demonios de miradas seductoras, magos y guerreros en portadas coloridas enfrentándose a dragones de fauces hambrientas, futuros distópicos en los que un héroe adolescente es capaz de traer libertad o esperanza a una humanidad sometida. Trilogías, tetralogías, pentalogías, heptalogías… En fin. Y no sé si seré yo, pero en cada pasada por la librería siento que las portadas cambian, imperceptiblemente, pero cambian, confundiéndose en mi memoria los autores y el orden de los tomos de cada saga.

 Me he encontrado con una progresiva invasión de libros sin tanta fantasía para jovenes y con otro tipo de relatos. “Historias humanas”, leo en las portadas

El comienzo de este bendito auge de la literatura juvenil lo ubico en el primer éxito de Harry Potter, ese que se dio en el ahora lejano 1997 con la publicación del primer tomo de la serie, antes de las películas, antes de los parques temáticos y del pobre Daniel Radcliffe tratando desesperadamente de despegarse del papel que lo perseguirá toda su vida. Fue la obra de J.K. Rowling –y el merchandising que la acompañó rápidamente- la que despertó a una horda de jóvenes lectores deseosos de encontrar en las páginas de un libro aquello que desde siempre ellas habían contenido: mundos maravillosos, aventuras increíbles y personajes entrañables.Y entonces vinieron Crepúsculo, Los juegos del hambre, Eragon, Percy Jackson, Maze Runner, Divergente y tantas otras sagas que acabaron mezclándose en su paso casi instantáneo del papel a la pantalla.

Pero de un tiempo a esta parte, al pasar por las librerías me he encontrado con una progresiva invasión de portadas sin tanta fantasía y con otro tipo de relatos. “Historias humanas”, leo en las portadas. Jóvenes que se enamoran en un entorno cotidiano. Los conflictos de crecer. Al conocer al otro, uno se conoce a uno mismo. La amistad ante la adversidad. La importancia de ser feliz en un mundo complejo. ¡Y ya no hay duendes mágicos! ¡Ni vampiros enamoradizos! ¡Ni brujas ingeniosas! ¡Ni hazañas más allá de lo imposible! Solo la vida de jóvenes como cualquiera descubriendo que la verdadera aventura está en el día a día. Quizás se trate de una tendencia, una moda, una cosa pasajera. Pero entre tanto ángel renegado, demonio enamorado y futuro alternativo, hay varias obras que conviene conocer. Por lo menos, para saber cómo son y cuáles son los temas que interesan a los muchachos de hoy.

El clásico: El curioso incidente del perro a medianoche

perroEl reciente estreno en el Teatro UC de la obra basada en el best-seller escrito por el inglés Mark Haddon en el 2003, sirve para recordar la historia del quinceañero Christopher Boone, voz protagonista de la novela El curioso incidente del perro a medianoche, publicada en español por Salamandra. Interpretado por el elogiado debutante José Antonio Raffo y acompañado por Francisco Melo y Katty Kowaleczko, entre otros, el montaje teatral recrea las aventuras de este joven que, tratando de averiguar quién asesinó al perro de su vecina, emprende un camino que lo llevará a enfrentarse a verdades dolorosas y desafíos que, para él, serán doblemente exigentes. ¿Por qué? Porque Christopher es un joven que no entiende las metáforas. No comprende las expresiones de doble sentido. No es capaz de establecer relaciones físicas con quienes lo rodean. No entiende lo complejas que son las emociones. No comprende por qué la gente dice que se siente bien cuando se siente mal. No puede escapar de las rutinas que él mismo establece. No logra expresar lo que siente sin herir a alguien en el camino. Pero a la vez es un joven con una capacidad impresionante para resolver ejercicios matemáticos, para aplicar un pensamiento lógico a la hora de resolver misterios y solucionar problemas intelectuales.

Christopher es un joven que no entiende las metáforas. No comprende el doble sentido. No entiende lo complejas que son las emociones.

Cristopher es un joven fascinado con el espacio y que sueña ser un astronauta alejado del mundanal ruido humano que lo desconcierta con sus sentimientos y sus mentiras y sus burlas. ¿Qué le pasa a Christopher? Quizás ese sea uno de los principales aciertos de Mark Haddon: no explicitar nunca qué “trastorno” o “síndrome” afecta a su protagonista. Y aunque muchos ven en él un caso típico de Asperger o de autismo, el mismo Haddon ha pedido que su obra no sea utilizada como un manual de cómo tratar a las personas con uno u otro “trastorno”.

La gran gracia de este libro, aparte del misterio policial que Christopher intenta desentrañar, radica en la voz del narrador, un joven que pone en evidencia lo frágil de nuestros conceptos de “normalidad” y “anormalidad”. Su mirada, desde una ingenuidad matemática cercana a la de Sheldon Cooper, nos regala un retrato nítido de la torpeza con la que expresamos nuestras emociones, nuestros temores y nuestras dudas. Con su cerebral lucidez, Christopher nos muestra lo ridículos que podemos ser quienes nos consideramos “normales” y lo diagnosticamos a él como “anormal”.

Una novela que ha sido editada una y otra vez en español, que es leída con placer por los muchachos de hoy, capaces de empatizar con ese sentimiento de extrañeza ante un mundo vertiginoso, absurdo y en ocasiones cruel. Una novela que amplía su alcance al llegar a las tablas, bajo la dirección de Aranzazú Yankovic, hasta el próximo 1 de agosto.

El moderno: Will Grayson, Will Grayson

244_NT94482.jpgEl mesón de novedades juveniles en las librerías se llenó de pronto de un nombre: John Greene (1977). El teorema de Katherine (2006), Ciudades de papel (2008) y Bajo la misma estrella (2012), entre otros, fueron los títulos de este autor que Nube de tinta introdujo en el mercado nacional. Sobre todo el último fue el que lo puso en boca de miles de adolescentes que se encontraron con una historia en la que el amor, la enfermedad y la muerte se encontraban sin atisbos de fantasía, romanticismo o idealización. Es decir, una historia con los pies puestos en la tierra. Una historia empeñada en acercar a los jóvenes lectores una experiencia tan traumática, pero a la vez tan cercana, como lo es el dolor y la muerte de un ser querido.

Creo que solo gracias al éxito de Bajo la misma estrella se entiende que nos llegara Will Grayson, Will Grayson, una colaboración del año 2010 entre John Greene y David Levithan (1972), autor de los inéditos en español Boy meets boy (2003) y Every day (2012). Esta novela ofrece un acercamiento fresco, desprejuiciado y liberador de un tema que aún en nuestra sociedad causa escozor: la homosexualidad. Construida sobre una doble narración en la que dos personajes que comparten el mismo nombre narran sus experiencias vitales en capítulos alternados, el relato cruza sus vivencias escolares, familiares y sentimentales hasta que dicho cruce se concreta en una escena absurda y cómica. Un Will Grayson es heterosexual. El otro Will Grayson, homosexual. Y ambos se encuentran en un sex-shop. A partir de dicho encuentro la novela relatará la forma en que cada uno de ellos se hace cargo de su lugar en el mundo.

En Will Grayson, Will Grayson la sexualidad, los conflictos familiares y el consumo de alcohol y de drogas no caen nunca en discursos moralistas o permisivos.

La novela crece gracias a un personaje deslumbrante: Tiny Cooper. Tiny es un obeso gay romántico jugador de fútbol americano que tiene a su escuela convencida de que deben montar un espectáculo musical en el que se ponga en escena su vida con él mismo como autor, compositor, director, escenógrafo, coreógrafo, protagonista, etc. Es decir, un cliché que se ríe de sí mismo y que sigue creyendo en un futuro mejor. Es este personaje el que mejor da cuenta de la principal gracia del relato: la manera amena y relajada de abordar temas que aún hoy son en muchas partes tabú. La sexualidad juvenil, los conflictos familiares, el consumo de alcohol y de drogas aparecen aquí como experiencias próximas a los personajes, sin caer nunca en discursos moralistas o permisivos. No hay lecciones al respecto. Lo que John Greene y David Levithan parecen querer decirnos es que así es la vida y que uno puede echarse a llorar, sentarse a esperar que esta mejore o cantar a los cuatro vientos como hace Tiny Cooper. Y que no necesariamente es a este último al que le va mejor.

El fantasioso: Un monstruo viene a verme

650_NT94192.jpgParece ser que cierta literatura juvenil está abocada a mostrar las experiencias propias de la existencia humana. Que en lugar de evitarle a los muchachos de hoy ciertos temas “difíciles”, la tendencia es acercárselos en un intento, quizás, de hacer más llevadero o conocido el ya de por sí complejo proceso de crecer. Es en esta línea que Patrick Ness (1971) escribe Un monstruo viene a verme (2011), a partir de una idea de la escritora Siobhan Dowd, novela publicada en español por Nube de tinta y que tras un título que nos recuerda cuentos infantiles de fantasía y magia, esconde una trama dura y dolorosa.

Conor, un niño de 13 años, vive con su madre enferma de un cáncer y ve en silencio cómo ella va debilitándose día tras día, sin responder ya a los tratamientos médicos. Es en esta angustiante circunstancia que Conor recibe la visita nocturna de un monstruo que al darse cuenta de que el niño no siente temor ante él, le ofrece un trato: deberá escuchar las tres historias que él tiene para contarle y luego Conor deberá contarle una historia, su historia, su verdad. Suena a fábula con moraleja, ¿no? Pero Patrick Ness nos sorprende con lo que el monstruo va relatando, sorprendiendo a Conor y a los lectores con narraciones que escapan a la enseñanza moral y van descubriendo la rabia, la pena y la injusticia que se esconden muchas veces detrás de cada uno de nosotros. Y nos sorprende también con una historia que no trae consuelos sentimentaloides ni fantasías escapistas: la muerte es real, está a nuestro lado y no siempre es lo peor que nos puede pasar. Muchas veces, lo peor es que no hablemos de la muerte.

La muerte es real, está a nuestro lado y muchas veces lo peor es que no hablemos de ella.

La experiencia de Conor habla de un proceso del que rara vez hablamos: la enfermedad, la muerte y lo que ellas implican. Para Conor es tan doloroso ver a su madre enferma como sentir la compasión lastimera de quienes lo rodean. Junto a esto, Patrick Ness reflexiona sobre el valor de las historias, sobre la complejidad de la existencia y sobre aquellos sentimientos que nos han enseñado a callar: el miedo, la rabia y la pena. La fantasía presente en la historia no es lo central, sino que es un elemento más que acompaña el relato de cómo un niño enfrenta un dolor que no se cree capaz de soportar.

Hollywood, como ya hizo con magos, vampiros y futuros distópicos salidos de la literatura juvenil, se apronta a llevar a las pantallas en 2016 la historia de Un monstruo viene a verme, dirigida por Juan Antonio Bayona y con Felicity Jones, Lian Neeson y Sigourney Weaver en el reparto. Veremos si el cine actual es capaz de llevar a imágenes una tragedia cotidiana como la que Patrick Ness nos regala en toda su crudeza.

El tierno: La lección de August

La-leccion-de-August_altaAugust Pullman es un niño de diez años que enfrenta por primera vez en su vida la entrada a un colegio. Está lleno de nervios, temores y esperanzas de encontrar amigos y aprender del mundo y de la vida. August Pullman se ha pasado la infancia en casa, siendo educado por su madre y saliendo de un quirófano para entrar en otro. August Pullman es un niño del que los otros niños se alejan, al que muchos adultos prefieren no ver. Es un niño que nació con una malformación que le ha impedido llevar lo que entendemos por “una vida normal”. August Pullman se pasó dos años con un casco de astronauta en la cabeza, disfrutando del anonimato normalizador que este le daba. August Pullman se siente querido por sus papás y por su hermana. August Pullman es el protagonista de La lección de August (2012), de R. J. Palacio.

La novela aborda con un lenguaje sencillo y directo la experiencia de August desde distintos puntos de vista, haciéndose cargo de la narración distintos personajes de la trama, partiendo por el mismo August y pasando por su hermana Via, su amigo Jack y su amiga Summer. En esta panorámica de perspectivas, vamos descubriendo que cada experiencia tiene al menos dos caras o que aquel que creemos que no tiene problemas en realidad vive situaciones igualmente complejas que uno. Finalmente, la experiencia de August es una más dentro de todas las otras, todas ellas marcadas por el miedo y la soledad, pero también por la amistad, la fortaleza y el cariño.

August Pullman es un niño del que los otros niños se alejan, que se pasó dos años con un casco de astronauta en la cabeza

Esta visión de que cada uno de nosotros es en mayor o menor medida un August Pullman la ha extendido R.J. Palacio a dos obras anexas a esta: La historia de Julian y El libro de preceptos del señor Browne. En el primero, se le da voz a quien es el principal antagonista en la novela original, pudiendo así el lector ponerse en el lugar del abusador, del villano, del que atormenta al pobre August. Y al hacer ese ejercicio, nos damos cuenta de que Julian también está en un proceso complejo de crecimiento que no justifica su agresividad, pero sí lo aleja de la caricatura de “malo de la película”. En El libro de preceptos del señor Browne, en cambio, se recogen las observaciones y consejos de uno de los maestros de August en el colegio, aprovechando así de expandir el conocimiento que como lectores tenemos del mundo que habitan los personajes. Vemos cómo cada una de las frases que el profesor regala a sus alumnos habla de distintas maneras a cada uno de ellos.

En definitiva, La lección de August y los textos que de él han surgido ofrecen una mirada amable de la vida, en la que todos tienen algo que aprender y en la que el adorable protagonista finalmente supera todos los obstáculos, ganándose el corazón de todos (con estos antecedentes, huelo película a la vuelta de la esquina).

La literatura juvenil: la realidad que queremos

Cuatro novelas que nos hablan de la vida tal como es, sin recurrir mayormente a la fantasía o la magia. Cuatro novelas en las que la lucha no es por vencer al villano de turno, sino que se trata de aprender de aquello que nos toca vivir, de aceptarnos tal como somos y valorar a quienes tenemos a nuestro alrededor. Los muchachos de hoy que nos muestran estas cuatro novelas habitan un mundo en el que hay mil motivos para sufrir, en el que los padres se separan y mueren, en el que los amigos se abandonan y en el que el resto los mira como bichos raros por ser como son. Sin embargo, es un mundo en el que la tolerancia y el respeto son valores por los que ellos luchan día a día. Porque tal como señala August Pullman, la “única razón por la que no soy normal es porque nadie me ve como alguien normal”.

Autor: Rodrigo Costas (21 Entradas)

Licenciado en Literatura de la Universidad Católica de Chile. Es fanático de los cómics desde niño. Además, pinta, ilustra y escribe. Ha ganado diversos concursos de cuentos. Actualmente trabaja como profesor.


2 comentarios para “Muchachos de hoy: las nuevas novelas juveniles

  1. RICARDO ORTIZ

    Estimado le escribo para establecer un contacto de tipo pedagogico.
    Soy UTP de un liceo publico en concpecion y es de nuestro interes profundizar el tema del comic desde el punto de vista didactico.
    Tomaré el curso que dicta pero es necesario que podamos acrodar algun tipo de capacitacion con los profesores que estan a mi cargo para este 2017.

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