Mujeres de alto voltaje en la cadena del libro chileno

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Se trata del primer y único festival que convoca a las trabajadoras del circuito literario, quienes en un intento por tomar riesgos en el ámbito editorial han destacado por dar espacios a nuevas voces y géneros. Las organizadoras de Voltajes buscan, precisamente, configurar una red donde se identifique la labor que cada una cumple.

La primera versión del festival Voltajes tuvo lugar en el MAVI, ubicado en el barrio Lastarria, en Santiago. Créditos: MAVI

En física, voltaje hace referencia al potencial eléctrico entre dos puntos y que permite el flujo de una corriente eléctrica. Ese fue el nombre que las editoras Cecilia Bettoni y Rosario Garrido le dieron al primer festival que destaca los diferentes roles de las mujeres chilenas en la cadena y producción del libro. Porque las mujeres no solo escriben, sino que también editan, diseñan, ilustran, traducen, leen y están presentes en todo el engranaje que se requiere a la hora de confeccionar una publicación literaria.

A fines del año pasado, Comunidad Voltajes reunió por primera vez en el MAVI (Museo de Artes Visuales) a escritoras, editoras, críticas literarias, periodistas e ilustradoras. Las reunió para generar una conversación coral donde cada una expuso desde su experiencia cuál es su trabajo en el circuito literario nacional. Ahí participaron las críticas literarias Patricia Espinosa y Lorena Amaro, la periodista Silvana Angelini, las editoras Carolina Díaz y Catalina Infante, y las escritoras Camila Gutiérrez, Alia Trabucco, Carmen García, Lola Larra, Alejandra Costamagna y María José Viera-Gallo.

La idea nació en 2017, cuando Bettoni y Garrido se conocieron en el stand que compartieron ese año en la Feria Internacional del Libro de Santiago (Filsa). En ese espacio se dieron cuenta que sus catálogos, junto al de otras editoriales independientes, tenían rasgos en común, así como también preocupaciones similares respecto al ecosistema del libro. Sin embargo, faltaba constituir una red que les permitiera conocer a más mujeres vinculadas al campo editorial. Meses antes, Rosario Garrido participó en una actividad en España que convocó a las mujeres que trabajaban en el área. Con esa experiencia en la retina, decidió replicarla en Santiago primero y luego en regiones.

“La idea del MAVI no era llegar con una idea preconcebida de las mujeres respecto a los roles en la cadena del libro. Fue un encuentro para ver cuáles eran los temas que iban a ir surgiendo a partir de un pie forzado, como el diseño editorial”, dice Cecilia Bettoni sobre este primer encuentro, que surge en el contexto de las movilizaciones feministas universitarias, cuyo llamado a las mujeres era precisamente articularse entre ellas. Fue una reacción en cadena y Voltajes contribuyó a eso.

La escritora María José Viera Gallo. Créditos: radio.uchile.cl

 

En abril de este año tuvieron un segundo encuentro. Esta vez la actividad se expandió y se hizo de manera simultánea en tres ciudades a lo largo del país: La Serena, Santiago y Concepción. Con el propósito de conocer diferentes realidades y de descentralizar, el debate y la interacción se enfocaron en hacer visible los roles que las mujeres tienen en la cultura, y la necesidad de poner en tensión las diferentes maneras de abordar cada uno de los aspectos involucrados en el ecosistema del libro. Con dicha actividad empezó a gestarse una red que aún se encuentra en desarrollo, pero que ya cimentó sus bases para generar una discusión.

Mujeres que toman riesgos

Para la cofundadora de Voltajes, “los catálogos más interesantes están siendo dirigidos por mujeres, hay una apuesta más arriesgada en los géneros, de ir tomando autores nuevos, de traducir a otros, de salir del binomio narrativa-poesía y meter nuevos discursos”.

Dentro de esos catálogos, destaca el interés de Laurel Editores –dirigido por la periodista Andrea Palet–, por la publicación de autores de otros países, saliendo del cerco de escritores locales. Aquí se puede encontrar obras del argentino Sergio Bizzio (Rabia y Un amor para toda la vida), de la peruana Claudia Ulloa Donoso (Pajarito), de la argentina María Gainza (El nervio óptico) y del guatemalteco Rodrigo Fuentes (Trucha panza arriba).

En Los libros de la Mujer Rota pasa algo similar, observa Bettoni. Además de publicar a autores nacionales, hubo un esfuerzo en la traducción de obras de escritores y escritoras estadounidenses que se enmarcan en lo que se denomina Alt Lit (alternative literature), movimiento que está fuertemente influenciado por la existencia de Internet y las redes sociales. Tao Lin (Nadie sabe por qué estamos aquí), Megan Boyle (Cómo darle sentido a una vida que no tiene sentido), Noah Cicero (Cuán paranoico puedo ponerme esta noche) y Juliet Escoria (Nube negra) son figuras representativas de esa camada y que fueron traducidos por la editorial independiente.

Los catálogos más interesantes están siendo dirigidos por mujeres

Saposcat, editorial dirigida por Marcela Fuentealba; Ediciones Bastante, liderado por Rosario Garrido, y Catálogo Libros, de la propia Bettoni, son otros espacios que destacan por abrir nuevos lenguajes dentro del campo editorial. La primera, por su innovación al publicar Nadie se conoce, libro de la pintora Natalia Babarovic que recopila el trabajo de 20 años de la artista nacional, mientras que en la segunda, destaca la obra que recorre 15 años de columnas de opinión de Andrea Palet, titulado Leo y olvido. Sobre su propia editorial, indica que su esfuerzo está en poner el foco en la producción y divulgación de ensayos.

Lejos de crear una comunidad cerrada, Cecilia Bettoni señala que “la idea es convocar no solo a editoriales dirigidas por mujeres, sino a aquellas que publiquen a mujeres y trabajen con mujeres de manera constante, como Montacerdos, editorial que es dirigida por hombres pero que tiene un catálogo súper interesante dentro de la distinción de publicar mujeres”, tales como a Mariana Enríquez, Selva Almada, María José Ferrada, Liliana Colanzi, Romina Reyes y Constanza Gutiérrez, solo por nombrar algunas.

De cara al segundo semestre, ambas editoras planean las próximas actividades que realizarán a través de Voltajes y así expandir cada vez más la red que se ha ido tejiendo estos meses. Porque de lo que están seguras es que al compartir las experiencias y proyectos políticos que hay detrás del quehacer editorial y literario, se produce una comunidad más horizontal y nutrida.

Autor: Consuelo Olguín (22 Entradas)

Periodista UC de medios escritos. Ha trabajado en El Mercurio y en El Dínamo, transitando por las secciones de actualidad y cultura. Cursó el diplomado en Periodismo en Cultura, Crítica y Edición de Libros, de la Universidad de Chile. Luego participó en el taller de narrativa contemporánea que dicta la editorial Los Libros de la Mujer Rota.


 

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