
«Soy completamente educado en bibliotecas. Nunca estuve en la Universidad. Estuve en la biblioteca cuando estaba en la educación básica, en Waukegan, y en la educación media, en Los Angeles. Pasé largos días todos los veranos en la biblioteca (…) En la biblioteca empiezas a correr en círculos porque hay tanto que ver y que leer. Y es mucho más entretenido que ir a la escuela, simplemente porque tú eliges tus propias lecturas.
Soy un bibliotecario. Me descubrí a mí en la biblioteca. Fui para descubrirme a mí a la biblioteca. Antes de enamorarme de las bibliotecas, era solo un niño de 6 años. La biblioteca logró satisfacer todas mis curiosidades, desde dinosaurios hasta el antiguo Egipto. Cuando salí del colegio, en 1938, comencé a ir a la biblioteca 3 noches a la semana. Hice esto todas las semanas por casi 10 años, hasta 1947. En la época que me casé, pensé que ya estaba listo. Así que me gradué de la biblioteca cuando tenía 27 años. Descubrí que la biblioteca es la verdadera escuela».
[La ilustración de esta nota fue realizada por Fransico Javier Olea para un artículo de Artes & Letras]