Reseñas

“Paisajes”, de Macarena Araya Lira

Joaquín Saavedra Por Joaquín Saavedra

En una sociedad llena de injusticias y una naturaleza dispuesta a llevarse a nuestros seres cercanos, Macarena Araya decide apropiarse de los paisajes y contextos para reconstruir su historia. Un ejercicio de memoria que funciona como elemento de batalla ante el macro paisaje llamado Chile.

En marzo del 2018, previo al momento en que estalló Chile, se publicó Paisajes (No habrá muerte. Aquí terminará el cuento), libro debut de la escritora Macarena Araya Lira, parte de la nueva y prometedora editorial Noctámbula. Con un lenguaje sencillo y preciso, la autora ofrece una narración que transita desde la mirada ingenua infantil hasta la madurez adulta, dándonos a conocer su intimidad en el estado más transparente. En nueve capítulos con distintos escenarios enmarcados en el Chile posdictadura, la escritora reconstruye su pasado a través de los recuerdos, desde los 90 hasta ahora, para finalizar en una reflexión sobre el colectivo y la memoria.

Con una cita de la escritora Joan Didion, el libro inicia anticipándonos la importancia de los lugares donde nos desenvolvemos como individuos. “¿No cree que la gente se forma según el paisaje en el que crece?”. Dentro de estas panorámicas formadoras, la protagonista sufre de hechos que la marcaron, como el abandono de su padre, la desaprobación de su familia y compañeros de colegio, un hermano discriminado por su orientación sexual, la muerte de seres queridos, los desencuentros amorosos y un sinfín de cambios de casa. La cantidad de hechos significativos y lugares en los que vivió la protagonista generan una construcción histórica individual extremadamente fragmentada y, por consecuencia, un pensamiento disociado y disperso. A causa de esto, el personaje se muestra fuera de los comportamientos de la gente de su edad por lo que no se ajusta a su entorno ni logra amoldarse a los trabajos que busca:

Las fotos están como el pico y no te vamos a pagar. Ese es el mensaje que tengo cuando despierto. Es de la esposa de mi excompañero de colegio. Las reviso y es cierto, las fotos están malas, desenfocadas. No me acuerdo por qué quedaron así, tampoco recuerdo mucho de la fiesta.”

La inestabilidad psicológica que presenta se percibe a simple vista como una facultad nata, sin embargo, se puede atribuir a los distintos acontecimientos que vivió a lo largo de su vida. La profunda introspección de la narradora también nos conecta con la idea de un personaje un tanto desenfocado de los márgenes establecidos por su exterior colectivo.

La protagonista, ya más adulta, de más o menos 30 años, revisa y reconstruye sus recuerdos para definirse como persona, rescatando tanto los sucesos como los lugares que la marcaron. Aunque sigue con ciertas inseguridades con respecto a sus convicciones y la forma de concebir la realidad, ella ya se siente consciente de lo que ha vivido. En un momento reflexiona sobre la muerte de su abuela como un hecho que va más allá de lo que los humanos pueden hacer: “Dijo, con aliento a tabaco, que todo iba a estar bien, que la vida era difícil, que estaba llena de fracasos y dolores, pero que había que seguir adelante y que cuando creciera lo iba a entender. Ahora lo entiendo”.

«Paisajes» (Ed. Noctámbula, 2019).

En este proceso de maduración, Macarena consigue reconocerse a sí misma como parte del pasado y de  los paisajes que la influenciaron entendiendo sus dificultades. A través de esto es que ella pretende hacerse determinante en el presente y futuro alejándose de su postura estática y despreocupada. Por esto la figura de Mirella Latorre, animadora de televisión de la Unidad Popular borrada de la historia por la dictadura, se vuelve tan importante. “En un ritual extraño, con ganas de traerte al presente. De hablar contigo. Quiero que te recuerden.” Todo el proceso de revisión de su historia personal, que al mismo tiempo también es parte de revisar a su entorno y contexto, concluye en lograr revivir a una mujer que vivió la injusticia de la dictadura a ser exiliada, sufrir del asesinato de su esposo y ser borrada en los archivos televisivos de TVN.

En una sociedad llena de injusticias y una naturaleza dispuesta a llevarse a nuestros seres cercanos, la escritora decide apropiarse de los paisajes y contextos para, a partir de este ejercicio, construir y reconstruir su historia personal/individual que, a su vez, está enmarcada dentro de una comunidad y contexto familiar y nacional. Desde esta reflexión es que el personaje logra superar el estado disociado usando la memoria como elemento de determinación del pasado y presente tanto en la figura propia como en la de Mirella Latorre. De esta manera el ejercicio de la memoria funciona como elemento de batalla ante el macro paisaje llamado Chile que tanto se está transformando y resignificando por estos tiempos. Este libro representa fielmente a un Chile, noqueado y aplastado por la dictadura, a punto de explotar un 18 de octubre que ha revisado su pasado para hacerse determinante.

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Joaquín Saavedra

Licenciado en Literatura por la Universidad Alberto Hurtado y Licenciado en Estética por la Universidad Católica, ha escrito reseñas y criticas literarias en medios como The Clinic y Loud. Además, es parte de Editorial Cuneta, colabora con el Cine Arte Alameda y participa de la banda musical Paracaidistas.

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