Reseñas

“¿Quién le teme a la poesía?”

Pablo Espinosa Por Pablo Espinosa

Cinco académicos presentan un libro con característica de manual que, sin duda alguna, abrirá el apetito del lector por la poesía.

Gabriela Mistral consideraba que para fomentar la lectura había que abrir un apetito. “Hacer leer, como se come, todos los días, hasta que la lectura sea, como el mirar, ejercicio natural, pero gozoso siempre. El hábito no se adquiere si él no promete y cumple placer”, escribió en el artículo Pasión de leer

¿Quién le teme a la poesía? (Laurel, 2019), de los académicos Marcela Labraña, Macarena Urzúa, Felipe Cussen, Manuela Salinas y Gastón Carrasco, es un libro con características de manual y de ensayo, que se propone abrir el apetito, en particular, por la lectura de poesía. 

La estrategia de los cinco autores es doble. En primer lugar, mostrar las infinitas posibilidades de la poesía. Existen poemas de amor, por supuesto, pero también poemas políticos, divertidos, cotidianos, listas que se convierten en poemas e incluso poemas que hablan de nada. Hay también poesía experimental, un tipo de poesía poco conocida, que ha quedado fuera de los programas de estudio escolares, debido a que es imposible aplicarles rúbricas evaluativas. ¿Cuál podría ser el tema o el mensaje de un poema visual de la argentina Mirtha Dermisache [en la imagen principal] o del chileno Guillermo Deisler? En segundo lugar, para abrir el apetito por la poesía los autores ofrecen poemas a los lectores. Cada uno de los 50 capítulos temáticos de este libro comienza con uno o dos poemas de un poeta distinto, a modo de ejemplo del tema a tratar. Leemos así a poetas como Paul Celan (“Guerra”), Ezra Pound (“Metapoesía”), Carlos Pezoa Véliz (“Bohemia”), Allen Ginsberg (“Juventud”) y Tristan Tzara (“Instrucciones”).

Para los autores es importante dejar claro que la poesía no es una disciplina aislada. Es por esto que, además de textos, esta obra incluye fotografías, cuadros e ilustraciones, junto con menciones a novelas y películas. El capítulo “Caligrafía”, nos presenta una fotografía del reverso de un sobre, con letras escritas por Emily Dickinson: “En esta breve Vida que apenas dura una hora / Cuánto – y cuán poco está dentro de nuestras posibilidades.” (“Los recursos gráficos son similares a las distintas formas de entonación del habla”, leemos al respecto). En el capítulo “Objetivismo”, mencionan la inspiración poética de Jim Jarmusch para su película Paterson (2016). 

En parte, este libro es  un manual (influenciado por El arte de la ficción, de Lavid Lodge), ya que sus lectores adquirirán ciertas herramientas para leer poesía. Aprenderán qué es una metáfora, una epifanía, un caligrama y un soneto. Pero su mayor virtud, más ensayística, es otra: cambiar la disposición con la que muchos lectores suelen enfrentarse a la poesía.

¿Quién le teme a la poesía? Muchos, pareciera. En Chile nos jactamos de ser un país de poetas, pero, por lo que dicen las cifras, no somos un país de lectores de poesía. En la introducción del libro, los autores de esta obra colectiva comentan que frente a la poesía han percibido diversas posturas de resquemor. O es considerada literatura escrita por y para dioses, o es considerada cursi, poca cosa, algo del pasado. O algo misterioso, indescifrable, oscuro. En el capítulo “Dificultad”, leemos una conversación entre Erick Polhammer y Juan Luis Martínez. “A mucha gente le cuesta sangre, sudor y lágrimas entender tu poesía”, dice Polhammer.  “Sinceramente, yo creo que hay que entender que no hay que entender mucho”, responde Martínez. Esta conversación da con el tono de ¿Quién le teme a la poesía? La recomendación de los autores, siguiendo a T. S. Eliot, es que los lectores de poesía, antes que estar en guardia, deben estar en un estado favorable a la receptividad poética (“en una disposición de pasiva alerta”). Hay que perder el temor, renunciar a entender y acceder a un tipo de relación distinta con la poesía, basada en el placer. 

«¿Quién le teme a la poesía?» (Laurel Editores, 2019)


Alejandro Zambra, en su crónica Lecturas obligatorias, dice que nos enseñaron a leer a palos: “Todavía pienso que los profesores no querían entusiasmarnos sino disuadirnos, alejarnos para siempre de los libros. No gastaban saliva hablando sobre el placer de la lectura, tal vez porque ellos habían perdido ese placer o nunca lo habían experimentado realmente: se supone que eran buenos profesores, pero en ese tiempo (mediados de los 80) ser bueno era poco más que saberse los manuales”. ¿Quién le teme a la poesía?, hecho por académicos pero no para académicos, viene a llenar un vacío y es recomendable que esté a la mano en todo tipo de bibliotecas (privadas, escolares y públicas) por su gran potencial para hacer más y mejores lectores de poesía.

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Pablo Espinosa

Licenciado en Filosofía de la Universidad Alberto Hurtado, Magíster en Periodismo de la Pontificia Universidad Católica de Chile y egresado del Magíster en Literatura de la Universidad de Chile. Es uno de los fundadores del proyecto Ojo en Tinta: podcast, revista digital y programa de TV. En la actualidad, trabaja como investigador en la Biblioteca Nacional de Chile.

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