Reportajes

El paso de Chile por la Feria del Libro de Bolonia 2024

Pablo Espinosa Por Pablo Espinosa

Una vez al año, Bolonia se convierte en la ciudad de la literatura infantil. Este 2024, Paloma Valdivia fue invitada de honor; un hito para la ilustración chilena. Además, la artista chilena Andrea Mahnke quedó seleccionada en la Exhibición y Catálogo anual de Ilustradores de la recientemente finalizada Feria del Libro Infantil de Bolonia. [Créditos portada: Pablo Espinosa]

En la Feria del Libro Infantil de Bolonia, niñas y niños no son permitidos. Los libros infantiles, sin embargo, son el tema y los ilustradores e ilustradoras, las estrellas. El corazón de la enorme feria está en la entrada, donde se encuentran las exposiciones y donde está el escenario principal, llamado el Café de los ilustradores. En este escenario se dieron a conocer los ganadores del Premio Hans Christian Andersen ―del que la chilena Paloma Valdivia era finalista y que finalmente fueron para Heinz Janisch (escritor austriaco) y Sydney Smith (ilustrador canadiense)―, y se dio a conocer al ganador del Premio Astrid Lindgren, que este año fue para la Fundación de Alfabetización Indígena (ILF, por sus siglas en inglés), de Australia. 

También en el Café de los ilustradores, Valdivia fue entrevistada el 10 de abril por la académica de la Universidad de Bolonia, Marcella Terrusi. Valdivia, al haber ganado la Bienal de Ilustración de Bratislava por sus ilustraciones para El libro de las preguntas, de Pablo Neruda, fue la encargada de hacer la portada del prestigioso Catálogo anual de ilustradores de Bolonia y además fue invitada a montar una exposición de su trayectoria como ilustradora de libros infantiles. 

«Comencé viniendo muy niña a la Feria de Bolonia —dijo Valdivia a Terrusi, en el comienzo de la conversación—. En esa época en Chile no se hablaba de ilustración; se hablaba de libros con dibujos. Cuando una maestra me mostró la Feria de Bolonia, a mis 19 años, pensé que eso era lo que quería hacer y que la ilustración era el oficio al que me quería dedicar. En esta feria vendí mis primeros libros como autora y empecé a publicar para distintas editoriales. Bolonia, sin duda, ha sido mi escuela. Llegar a esta versión de la feria con una exposición e ilustrando la portada del catálogo, es indescriptible. Es un honor, un regalo y el esfuerzo de toda una vida que se ve recompensado».  

Valdivia se ha convertido en la cara más identificable del buen momento de la ilustración y la literatura infantil nacional, que ha aumentado su producción y los reconocimientos internacionales. Solo en la Feria de Bolonia, en la que Chile está presente con un stand desde el año 2018, el año pasado la editorial chilena Amanuta fue ganadora del premio BOP a la mejor editorial infantil de América del Sur; premio en el que este año estuvieron nominadas las editoriales chilenas Liebre (de la que Valdivia es cofundadora) y Muñeca de Trapo, y que ganó el sello colombiano Cataplum. En años anteriores, han resultado premiadas en Bolonia obras de las escritoras María José Ferrada y Sara Bertrand, y de las ilustradoras Sol Undurraga y Alejandra Acosta, entre otras hechas en Chile. 

Charla de Paloma Valdivia sobre «El libro de las preguntas» en el Café de ilustradores de la Feria de Bolonia. Créditos: Pablo Espinosa

Una historia común

Que Paloma Valdivia haya sido entrevistada en el escenario principal de la Feria de Bolonia de este año, realizada entre el 8 y el 11 de abril, permite percatarse de cómo se ha posicionado la literatura infantil chilena en el extranjero y de la importancia de estar en una feria internacional para editoriales, agencias de autores, ilustradores e ilustradoras que buscan hacer carrera, así como también para países que buscan internacionalizar su producción. 

Este año, en su versión número 61, Eslovenia fue el país invitado de honor, por lo que se pudo ver una exposición con una selección de 59 ilustradores eslovenos contemporáneos llamada And Then What Happens? (¿Y qué pasa después?), a uno de los costados del Café de los ilustradores. Al frente, estaba la que se ha convertido en la principal vitrina de la ilustración internacional: la Exhibición de ilustradores, a la que este año postularon 3.520 ilustradores de 81 países, y fueron seleccionados 78. En el mismo lado, se montaron las exposiciones de ilustradores consagrados: Paloma Valdivia, Andrea Antinori, italiano que lanzó recientemente el libro silencioso Solo una noche (SM); y del también italiano Mauro Evangelista, fallecido en enero. 

Entre los seleccionados en para el catálogo y la exhibición de este año está la ilustradora chilena Andrea Mahnke, nacida en Penco, que se inspiró en los años dorados de su ciudad natal y de los recuerdos de su abuela, que padece la enfermedad de Alzheimer, para crear la serie La memoria perdida, hecha a lápiz de pasta sobre papel. Mahnke, artista de la Universidad de Concepción, cuenta entre sus libros ilustrados Caperucita Roja y el lobo feroz (Ekaré sur), en una versión escrita por Verónica Uribe. « Ahora hago lo mismo que cuando era niña, en verdad, pero de forma profesional», cuenta sobre su decisión de dedicarse a la ilustración, que la llevó a especializarse en España. 

—¿Cuál es la historia detrás de tu serie La memoria perdida?

—Esta serie tiene mucho de la historia de mi familia y de mi abuela, en particular. Mi abuela nació en un ambiente de fábrica, en Penco, en una época donde las fábricas le entregaban todo a los obreros: la casa, la educación y hasta la entretención. Porque Penco es una ciudad que tuvo conocidas fábricas a mediados del siglo XX, como Fanaloza, la Compañía Refinería de Azúcar de Viña del Mar (CRAV) y Lozapenco. Hubo una época dorada para la ciudad, pero de la que los más jóvenes solo hemos escuchado. Hemos crecido en un ambiente ruinoso y hemos visto los cierres de estas fábricas icónicas. De hecho, la primera imagen muestra el antiguo teatro CRAV en Penco, que ya no existe. Todas las personas que vivimos en Penco hemos recorrido esa ruina.

—¿Investigaste para tus ilustraciones?

—Sí, mucho. La historia de Penco es algo que me obsesiona. Leí mucho, vi documentales y también vi muchas fotografías. Entrevisté también varias veces a mi abuela, que ahora tiene un avanzado Alzheimer. Siempre me ha fascinado escuchar las historias de mi abuela y de su familia (su papá, mi bisabuelo, era obrero de la CRAV) y de mi papá, que trabajó como obrero en los últimos años de Lozapenco. Gracias a eso mi imaginario se fue nutriendo. Toda esa historia de la industria en Penco y la forma de vida de sus habitantes quise llevarla a estas imágenes. Quise contar un poco cómo era este pasado, que yo nunca alcancé a conocer en su esplendor. Hacer estas ilustraciones y exponerlas en Bolonia ha sido una forma de llevar a Penco a otras personas. Y han hecho eco, porque hay historias similares en otros países también. 

Parte de la serie «La memoria perdida», de Andrea Mahnke. Créditos: Andrea Mahnke

—¿Cómo eran las conversaciones con tu abuela?

—Mi abuela me habló de su propia historia, así que es algo que me resultó super cercano para ilustrar. Le preguntaba a mi abuela cómo era su casa, cómo había sido tal lugar, dónde estaba su colegio. Así logré hacer distintos escenarios. Para mis ilustraciones tomé los recuerdos de un lugar que ya no existe, que solo están en la memoria. Los abuelos recuerdan mucho su infancia. Mi abuela también, pero sus recuerdos se mezclan y ella tiene muchos vacíos. Fue un proceso duro y eso lo llevé a la ilustración. Por eso se ven marcos sin fotografías. Marcos en blanco. Hay recuerdos olvidados. Quise hacer un homenaje a Penco, pero también a la memoria perdida de mi abuela. 

—¿Qué esperas de tu paso por Bolonia?

—Quedar en el Catálogo anual de ilustradores es algo que no me esperaba. Fue una sorpresa verme como finalista y luego ser una de las 78 ganadoras. Confío mucho en mi trabajo, pero después de quedar seleccionada me siento más segura de lo que quiero mostrar. Me gustaría hacer mis propios libros. Me interesan particularmente los libros silentes, sin texto. Me agrada el poder de la imagen, lo que puede contar y la forma en la que le pueden hacer sentido a cada persona. 

Andrea Mahnke en la Feria de Bolonia 2024. De fondo se ve su serie «La memoria perdida». Créditos: Pablo Espinosa
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Pablo Espinosa

Licenciado en Filosofía de la Universidad Alberto Hurtado, Magíster en Periodismo de la Pontificia Universidad Católica de Chile y Magíster en Literatura Infantil de la Universidad de Castilla-La Mancha. Es uno de los fundadores del proyecto Ojo en Tinta: podcast, revista digital y programa de televisión. En la actualidad, trabaja como investigador en la Biblioteca Nacional de Chile.

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