Reseñas

«El mundo abajo», de Patricio Jara

Joaquín Saavedra Por Joaquín Saavedra

«El mundo abajo» (Alfaguara, 2022) nos sumerge tanto en las raíces desconocidas de la naturaleza como en las profundidades del ser humano, tensionado a través de situaciones difíciles y sórdidas en un universo que se acerca muy fielmente a nuestra realidad. [Créditos portada: eternacadencia.com.ar]

La pandemia iniciada a principios del año 2020, responsable de muertes y problemas económicos para los gobiernos de todo el mundo, fue uno de los sucesos más importantes que respecta a la vida humana en este nuevo siglo. Un hecho que sin duda fue el pie para reflexiones sobre filosofía y políticas públicas. La literatura, así como otras artes que reflejan el  sentir de la población, ha visto varios títulos que acarrean esta temática común: el advenimiento de la naturaleza y sus leyes propias ante las pocas posibilidades del humano bajo una catástrofe. Entre la producción nacional, podemos mencionar libros como Un verdor terrible, de Benjamín Labatut, La oficina del agua, de Simón Ergas, Islas de calor, de Malu Furche y El mundo abajo, de Patricio Jara, obra seleccionada como finalista del Premio Municipal de Literatura de Santiago 2023, en la categoría Cuento.

Con una prosa simple que se caracteriza por su sobriedad relacionada con el habla cotidiana, el texto presenta siete relatos de corte realista que comparten y entrelazan historias. Además, el libro contiene pequeños extractos de artículos periodísticos reales que narran hechos catastróficos y sorprendentes generados por la naturaleza o el mismo ser humano. Esta mezcla entre textos informativos y los cuentos de ficción generan una verosimilitud que da cuenta de un imaginario cercano a lo verídico. Con un tono desesperanzador, que pareciera tener siempre presente a la desgracia, se tratan historias en que el entorno se hace hostil para la realidad del chileno promedio sometido a la crudeza de la supervivencia en un contexto completamente configurado por el capitalismo salvaje.

En la primera parte, titulada Las tierras sumergidas, es principalmente el ecosistema el que se muestra como ente poderoso y dañino ante lo poco que el ser humano sabe y puede hacer para dominarlo. Tenemos el cuento “Iremi” donde una mujer nos describe su trabajo basado en realizar las rutas de los aviones y las dificultades que los vientos y otros factores generan en ciertos vuelos. El segundo cuento trata sobre un buzo que ve la muerte de un compañero de trabajo de forma cercana, hecho que de a poco le quitará las ganas de vivir:

Leí en la Biblia sobre el Leviatán, el gran monstruo de los mares, y que los vikingos describieron como una criatura que acompañaba a sus navegantes: una serpiente gigante avanzando a la par con las embarcaciones y que en realidad no era sino un cardumen de peces pequeños que a la distancia semejaban la forma de un animal enorme.

En este pasaje se menciona al Leviatán, figura que el filósofo Thomas Hobbes habría interpretado como el caos que el salvajismo humano podría reproducir ante la falta de un consenso comunitario. El teórico reflexiona sobre las raíces intrínsecamente violentas e individualistas del hombre y pareciera que el autor de este libro se agarra de esta temática para situarla como protagonista de la segunda parte.

La violencia, la soledad y el sinsentido son los temas que adornan el ambiente de los siguientes relatos: personas que miran sin importancia un cadáver en medio del río Loa, un hombre amante de la prostitución y las armas, un grupo de exalumnos que patean a un viejo profesor de música, un solitario nochero que tiene una relación zoofílica con su perra y un alemán del ejército nazi que espera perder la guerra para irse a su casa a vivir en paz.

Un punto destacable del libro en totalidad, son los cruces entre las historias que se determinan bajo la aventura de unos jóvenes que, con la meta de juntar dinero para una gira de su banda de rock, terminan en trabajos y situaciones que los sacan de su contexto cotidiano, por lo que llegan a cada ambiente de violencia mencionado anteriormente. Es así como cada uno de estos jóvenes termina siendo configurados por el entorno, convirtiéndose en personas distintas a las que esperábamos desde un comienzo.

Tal como dice su nombre, El mundo abajo nos sumerge en las raíces desconocidas de la naturaleza, pasando tanto por la tragedia obtenida de los desastres propios de la tierra, el cielo y el mar, como por las profundidades de las raíces del ser humano, tensionadas a través de situaciones difíciles y sórdidas. En este libro no hay grandes héroes, incluso los personajes protagónicos ni siquiera tienen nombre, son la naturaleza y la tragedia humana las que toman ese rol en un universo que se integra muy fielmente a nuestra realidad.

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Joaquín Saavedra

Licenciado en Literatura por la Universidad Alberto Hurtado y Licenciado en Estética por la Universidad Católica, ha escrito reseñas y criticas literarias en medios como The Clinic y Loud. Además, es parte de Editorial Cuneta, colabora con el Cine Arte Alameda y participa de la banda musical Paracaidistas.

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