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Reseñas

«Mambo», de Alejandra Moffat

Joaquín Saavedra Por Joaquín Saavedra

Con un alto nivel de sensibilidad, la voz de Ana logra darle una enorme verosimilitud que no todos los textos de este tipo logran. Un libro necesario para no olvidar lo que hace no mucho tiempo pasaba en nuestro país. [Foto: IMCINE]

Escrito por Alejandra Moffat, el año pasado la editorial chilena Montacerdos publicó Mambo, un libro que nos relata la historia de Ana, niña que vivió, a modo de cómplice, la clandestinidad ante la participación de sus padres en grupos contrarios al régimen militar en los años ochenta. Bajo esta premisa, la protagonista, junto a su hermana Julia, comienzan a resolver sus dudas bajo un imaginario ficcional en el que interpretan los procesos vividos. Podemos ver que hechos como escapes repentinos de un hogar a otro, cambios de nombres y enigmáticas acciones de los padres son convertidos en fantasías infantiles que presentan un nuevo mundo. Desde la inocencia de las historias de duendes y animales antropomórficos, Mambo recrea el sentir cotidiano de dos niñas en medio de un ambiente de violencia.

La historia es narrada en primera persona por Ana quien, con un temple optimista y gracioso, nos construye el relato en torno a su familia compuesta por su padre, su madre y su hermana, sumado a otros agentes cercanos que en algunos casos también son parte de la clandestinidad. Ya en un comienzo podemos ver que cada integrante tiene que elegir un sobrenombre, dándonos a entender la doble vida que todos deben llevar para pasar desapercibidos. La clandestinidad y el régimen de Pinochet están presente en el escenario y en las actividades que lleva la familia, como pasa con los distintos dibujos que muchas veces parecieran ser mapas o rutas que el grupo secreto está armando, también las personificaciones de personajes como el mismo dictador: “El águila usaba lentes oscuros aunque estuviera lloviendo y le sacaba brillo a sus zapatos negros hasta lograr que se reflejara su voz. Algunas noches que con Julia reconocíamos su voz gangosa y aguda en la radio nos quedábamos jugando a los clores hasta que se nos quitara el miedo.” El contexto se recrea de diferentes formas dándole vida a un imaginario inocente y cómico a un período oscuro de Chile.

La representación de la dictadura bajo los códigos infantiles proviene principalmente del mecanismo de las niñas para llenar un vacío no resuelto en las actitudes y explicaciones de sus padres. Aunque el mundo adulto incorpora a los personajes infantiles en sus problemáticas, se puede ver una clara autocensura para no exponer a las niñas al nivel de violencia en el cual todos estaban sumergidos. Ese espacio por rellenar es el que Ana y Julia, a modo detectivesco, van conformando a través de lo que saben por agentes externos y por sus propias conclusiones ligadas a juegos y fantasías plagadas de optimismo. Así es como las niñas se plantean, por ejemplo, qué hacer en caso de encontrarse con Pinochet y cómo acceder a una radio especial con la facultad de encontrar a todas las personas desaparecidas.

Es un tanto imposible no relacionar este libro con algunas obras que tocan el tema de lo infantil en contextos de guerra y tortura, como es el caso de la película italiana La vida es bella (1997), donde el padre le cuenta a su hijo que están siendo parte de un juego de sobrevivencia cuando en realidad están siendo prisioneros en un campo de concentración nazi. A diferencia de esta cinta, y algunas otras obras con temáticas parecidas, Mambo se diferencia en cuanto a que nos deja en manos de la voz de Ana que hace uso de su excepcional lenguaje para configurar el  mundo que se le presenta. Desde sus palabras notamos que la clandestinidad era algo que tenían que asumir, incluso tomando un papel voluntario y activo en medio de sus fantasías. Este no es el caso donde los niños participan como meros espectadores. Los padres aceptan la imposibilidad de que la verdad no se asome ni se pregunte, por lo que entienden que sus hijas tienen que ser parte de esta especie de compartimentación que poco a poco se conforma como parte de su dinámica familiar.

La voz de Ana guiará al lector a través de esta novela que se va oscureciendo lentamente, Ed. Montacerdos, 2022

Mambo se suma a la larga lista de libros clasificados como «literatura de los hijos», sin embargo, este título, más que mostrarnos una estructura clásica con una trama con objetivos claros por resolver, se dedica a darnos a conocer fielmente la cotidianidad de la vida clandestina de Ana y su familia con todo lo que esto conlleva; muertes de cercanos, escapes y cambios de casa repentinos, cambios de nombre y, más allá de eso, las vivencias infantiles y familiares bajo la ternura de la inocencia. Con un alto nivel de sensibilidad, la voz de Ana logra darle una enorme verosimilitud que no todos los textos de este tipo logran. Un libro necesario para no olvidar lo que hace no mucho tiempo pasaba en nuestro país y que hasta el día de hoy algunos intentan pasar por alto.

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Joaquín Saavedra

Licenciado en Literatura por la Universidad Alberto Hurtado y Licenciado en Estética por la Universidad Católica, ha escrito reseñas y criticas literarias en medios como The Clinic y Loud. Además, es parte de Editorial Cuneta, colabora con el Cine Arte Alameda y participa de la banda musical Paracaidistas.

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