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Sobre Eduardo Galeano: la serpiente en la Vía Láctea

Fundación La Fuente Por Fundación La Fuente

Con la idea incansable de hacer una crónica, comencé este día bastante gris; no necesariamente por el sol, si no por el ambiente que reina siempre en abril, que no es ni otoño ni invierno. Caminando por la calle República con mis audífonos puestos me fui escuchando una banda que se llama Beirut y me...

GALEANO

Con la idea incansable de hacer una crónica, comencé este día bastante gris; no necesariamente por el sol, si no por el ambiente que reina siempre en abril, que no es ni otoño ni invierno. Caminando por la calle República con mis audífonos puestos me fui escuchando una banda que se llama Beirut y me acordé. Me acordé de mis vergonzosos y pavos quince años, años en que la lectura no era todavía parte de mi vida ni mi entorno contribuía a eso.

En esa época, la revolución (fuera de la de las hormonas) era el nacimiento de los proyectos culturales en La Legua. El nacimiento -por lo menos para mí- de los Scout en la Legua; de «Luchín», una organización en la que soñaba llegar a trabajar; de «El volantín de Plumas Ocultas», un proyecto educacional de integración social para niños, es decir, para los cabros que estaban tirados en la calle sin ir a clases.  Y un puñado de “nosotros” llenos de esperanzas en ese mundo mejor. Toda esa pulsión revolucionaria volvió a mi vida con las trompetas de Beirut, y al escuchar la canción «A sunday Smile», no sé cómo, regresó la imagen de Galeano a mí, mi primera lectura, que llegó junto a la música de Portishead, Radiohead, Björk, Pulp, Suede. Galeano, hermoso Galeano con esa prosa poética tan re linda por la chita.

memorias-del-fuego-1-los-nacimientos-eduardo-galeano-13606-MLA3213723698_102012-FAsí entonces, bajo el vértigo de este torbellino, conocí a mi amigo Ernesto Wenzel -un payaso- que me prestó por casi 12 años el libro Los nacimientos de la trilogía «Memoria del fuego», de Galeano. Y lloré mil veces por toda la historia de América y lloré mucho porque éramos de pronto, frente a mi ojos, a través de esas letras, todos un montón de bastardos, o por lo menos me sentí bastarda, mitad víctima, mitad victimario. Lloré de nuevo. Supe de pronto cómo mirar las estrellas, como ver la luna, aprendí sobre la serpiente que es la vía láctea y descubrí que si levantaba la cabeza vería más allá del presente.

Muerta de hambre llego a mi casa, como algo, prendo el computador. Galeano ha muerto a los 74 años. Un año menos que la edad que tiene mi abuela, puedo tocar esos 74 años. Galeano ha muerto y como las trompetas de Beirut lanzo el sonido al cielo a ver si se puede escuchar sobre la serpiente en la vía láctea.

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Fundación La Fuente

Institución privada sin fines de lucro creada en el año 2000, con el fin de promocionar e implementar iniciativas educacionales y culturales que beneficien, principalmente, a sectores de escasos recursos en Chile.

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