Tres preguntas a un grande: Elías Figueroa Brander

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Hace 30 años se retiró de las canchas, pero es una leyenda viviente que no deja de recibir reconocimientos alrededor del mundo. Hace unos días, el diario inglés The Guardian lo ubicó entre los 100 mejores futbolistas de la historia de los Mundiales.  A pocos días del debut de Chile en Brasil 2014, conversamos con don Elías sobre su infancia, su interés por la lectura y nos relata una sabrosa anécdota ligada con el Poema 20 de Pablo Neruda. 

Por Germán Gautier y Fernando Mora Araneda.

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—¿Por qué un niño enfermizo termina siendo uno de los mejores defensores centrales del mundo? ¿Hubo algún hecho que marcó su infancia como para cumplir este sueño?

—El mismo hecho de ser un niño con varios problemas de salud creo que hizo que desarrollara una fuerza de voluntad y ganas de salir adelante. Veía a los demás niños del barrio correr y yo quería hacerlo; trataba y apenas me ponía a correr –después que superé la difteria con una traqueotomía- me venían los ahogos y mi madre tenía que hacerme los vahos de manzanilla. De a poco pude superar esto, principalmente, con el cambio de casa desde Valparaíso hasta Quilpué y después Villa Alemana. El clima más seco me ayudó mucho.

El hecho de ser un niño con problemas de salud creo que hizo que desarrollara fuerza de voluntad y ganas de salir adelante

A los 11 años ya me podía considerar un niño normal. Corría y jugaba a la pelota como todos, pero entonces apareció un principio de poliomielitis que me dejó en cama casi un año. Tuve que aprender a caminar de nuevo. Lo bueno de eso fue que me pegué el estirón y, una vez que logré recuperarme, me di cuenta de que era más alto que los demás niños del barrio. Salir de ese año en cama fue complejo, empecé apenas caminando con muletas, pero mi perseverancia y fe hicieron que pudiera lograrlo.

Mirar para atrás y darme cuenta que sólo cuatro años después de mi poliomelitis ya estaba entrenando con el primer equipo de Santiago Wanderers fue una tremenda motivación para llegar hasta donde llegué, nunca olvidarme de mis raíces y de las dificultades que tuvieron que pasar mis padres para apoyarme y darme todas las posibilidades y herramientas para que lograra mis sueños.

—Usted se caracterizó por ser un jugador de fútbol que mostraba una gran lectura del juego. Leía muy bien tanto a los rivales como a su propio equipo. ¿Qué elementos externos al fútbol influyeron para lograr esta condición?

Elías Figueroa. Crédito foto: Soyvalparaiso.cl—Siempre seguí estudiando. Cuando tenía apenas 16 años me casé y ya era parte del plantel profesional de Wanderers, pero seguí estudiando en el colegio, en el curso vespertino. Después, como viajaba mucho con Peñarol de Uruguay, me gustaba irme en el avión leyendo, y en cada país que iba visitaba algunos museos, trataba de aprender el idioma, al menos las cosas básicas. Creo que eso es fundamental para tener éxito: interesarse por continuar aprendiendo.

En mi época de Brasil entré a la universidad a estudiar Derecho, llegué a cuarto año y luego cuando volví a jugar en Chile entré a la Universidad de Chile para continuar mis estudios. pero fue imposible compatibilizarlos con mi profesión de futbolista. Creo que esa es una clave en mi carrera para haber tenido esas características de juego. Siempre quise seguir creciendo como persona en términos intelectuales. Mientras muchos de mis compañeros jugaban tenis de mesa en las concentraciones, yo me dedicaba a estudiar y leer.

—El periodista chileno-uruguayo Juan Araya escribió «Simplemente don Elías», una biografía independiente, que muestra todas las facetas de su vida más allá de las deportivas. ¿Hay algún otro libro vinculado al fútbol que usted recomendaría, ya sea de ficción o investigación periodística?

—La verdad es que los libros que más me gustan no tienen mucho que ver con el fútbol. Hay varios títulos de un gran amigo mío en Brasil, que se llama Érico Veríssimo: gran narrativa y muy buena temática. De mi país, Pablo Neruda, sin lugar a dudas, es mi gran gusto. El libro Confieso que he vivido lo he leído varias veces. En Brasil sorprendió mucho mi gusto por la lectura; de hecho, en una fiesta en casa de Érico Veríssimo salí al patio y comencé a declamar el poema 20 de Neruda. Todos me miraron con gran sorpresa, sobre todo porque, lamentablemente hasta hoy, sigue el estigma de que los futbolistas somos poco instruidos en ese sentido.

Un comentario para “Tres preguntas a un grande: Elías Figueroa Brander

  1. Marco

    Excelente reportaje
    Me gustaría que me recomendaran algún libro con la historia de Don Elías Figueroa
    Nombre libro – Valor app – En qué lugar lo encuentro
    Idealmente algún fono o email para contactar al mejor futbolista chileno de todos los tiempos
    Saludos

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