Yayoi Kusama, la artista infinita

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Hasta el 7 de junio, en el Centro de las Artes 660, permanecerá abierta la retrospectiva de Yayoi Kusama, la artista más célebre de Japón. Una ocasión imperdible para conocer la obra de esta extravagante artista de los lunares de colores, quien también ilustró uno de los clásicos más delirantes de la literatura infantil: Alicia en el país de las maravillas.

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La mayor parte de la obra de Yayoi Kusama tiene su origen en las alucinaciones que tuvo cuando era niña y donde se le aparecían miles de puntos que se multiplicaban dominando su universo. Estas alucinaciones infantiles -que derivaron al poco tiempo en una neurosis obsesiva, la enfermedad con que la artista ha debido lidiar toda su vida- están en cada una de sus obras pinturas, esculturas y perfomances, donde los puntos y las redes parecen reiterarse hasta más allá del infinito, llevando al espectador a experimentar esa misma visión repetitiva del entorno.

La obra de Kusama tiene su origen en las alucinaciones que tuvo cuando ella era niña y donde se le aparecían miles de puntos que se multiplicaban

Puntos de distintos tamaños, que parecen puestos al azar pero que fueron perfectamente situados formando curvas, son sellos inconfundibles de la obra de Kusama. Y también las calabazas gigantes, pintadas enteras con moldes; los entramados eternos de su célebre serie Infinity Nets con su repetición obsesiva de pequeños arcos de pintura, y sus patrones de dibujos que hacen difícil identificar dónde comienza o termina una obra son las marcas que ha dejado Kusama a lo largo de su vida artística.

Ahora que llega a Chile la retrospectiva de su obra, Yayoi Kusama: Obsesión infinita, va a ser posible ver varias de las obras de esta famosa artista japonesa, quien a sus 85 años aún sigue pintando a diario en su taller en Tokio -cercano al hospital siquiátrico donde ella vive, por decisión propia desde el año 1973-, y donde la artista recibe visitas y encargos; escribe novelas, cuentos y poemas, y donde vestida con su túnica de lunares rojos, sigue alimentando esa imagen de personaje de culto.

Una moderna Alicia en el país de las maravillas

Yayoi Kusama (Japón, 1929) comenzó a crear lunares desde muy pequeña. De hecho, hay un dibujo suyo de 1939, de cuando tenía 10 años, donde ya aparece una mujer japonesa, posiblemente su madre, con un kimono lleno de lunares. Después de eso viene su paso por la Escuela de Artes de Kioto, donde estudió Nihonga -un estilo pictórico japonés de gran rigurosidad-, que pronto abandonó cuando conoció el avant-garde americano y europeo, y que la llevó a emigrar a Estados Unidos en 1957. Fue en Nueva York donde Kusama se influenció por el expresionismo abstracto, donde conoció a Andy Warhol, Claes Oldenburg y George Segal y se unió al movimiento de arte Pop.

De esta época son sus obras más cotizadas en el mercado del arte, como White Nº 28, un óleo de una atmósfera etérea, de su serie Infinity Nets, pintada en 1960, y que el 2014 fue rematada en Christie’s en 7,1 millones de dólares. También de la década del 60 son sus esculturas blandas, conocidas como Accumulations, y los happenings que realizó en lugares públicos –como Central Park o el puente de Brooklyn- con modelos desnudos cubiertos con lunares de colores y que la hicieron muy conocida.

Para Kusama los lunares tienen la forma del sol, “significan la energía masculina, la fuente de la vida”, pero también tienen “la forma de la luna, simbolizando el principio femenino de la reproducción y el crecimiento”. Para ella, los lunares de colores son todo. Y los ve –o alucina verlos- desde su infancia, como si su visión fuera surrealista.

“Yo, Kusama, soy una moderna Alicia en el país de las maravillas”, dijo la artista cuando se lanzó su edición del clásico libro de Carroll

“Yo, Kusama, soy una moderna Alicia en el país de las maravillas”, dijo la artista cuando se lanzó la edición del clásico libro de Lewis Carroll ilustrado por ella. Porque tal como la pequeña Alicia entra en un mundo surreal al caer en el hoyo, Yayoi Kusama entra en un mundo único y sensorial a través de sus alucinaciones. El resultado de esta colaboración es un libro delirante –editado por Penguin UK y la galería Gagosian-, con una versión de Alicia muy alejada de los clásicos dibujos de Tenniel y donde el Pop Art se toma las páginas: puntos por todas partes, calabazas gigantes, callampas pintadas con redes y una boca monstruos donde los niños son invitados a imaginar y explorar un mundo extraordinario, es la versión de Kusama para uno de los libros más amados por los pequeños lectores.

Obsesiones infinitas

«Si no fuera por el arte, yo me habría quitado la vida hace mucho tiempo», ha dicho más de una vez la artista viva más célebre de Japón. Sus pensamientos obsesivos la llevaron en los 1973 a alejarse de Estados Unidos y volverse a Tokio, donde vive desde entonces. En Nueva York, Kusama pintaba por 50 o 60 horas seguidas hasta que la pintura estuviera terminada, lo que la llevó a un colapso nervioso y a “ver” redes y puntos por todas partes de su casa y también en su cuerpo: “Un día yo estaba viendo el patrón de flores rojas de un mantel en la mesa, y cuando vi hacia arriba vi el mismo patrón cubriendo el techo, las ventanas y finalmente sobre todo el cuarto, mi cuerpo y el universo. Sentí como si me hubiera empezado a autodestruir, a dar vueltas en el infinito del tiempo y lo absoluto del espacio, mientras me reducía a una nada”.

Yayoi Kusama: Look Now, See ForeverGallery of Modern Artinstallation view

En Tokio, Yayoi Kusama comenzó a escribir poemas y publicó las novelas The Hustler’s Grotto of Christopher Street (1983), El Incendio de la Iglesia de San Marcos (1985), Entre el Cielo y la Tierra (1988), El Cortador de Falos de Woodstock (1988), El Candelabro Adolorido (1989), Suicidio Doble en Sakuragazuka (1989), y Ángeles en Cape Cod (1990).

Tras su partida de Estados Unidos la artista fue olvidada por unos años, hasta que en los noventa volvió a sonar su nombre. Su participación en la Bienal de Venecia en 1993 y una retrospectiva de su obra a fines de los 90 que se realizó en el Moma, y luego las muestras en el Tate Modern de Londres, en el Whitney de Nueva York y en el Centre Pompidou de París sin contar con su colaboración con la marca Louis Vuitton que llenaron las vitrinas de las tiendas con sus obsesivos puntos y patrones- han traído su complejo trabajo de vuelta a la primera fila del arte contemporáneo.

Para ver

Yayoi Kusama: Obsesión infinita.
Desde el 7 de marzo hasta 7 de junio.
Lunes a domingo de 10:00 a 20:00 hrs.
Centro de las Artes 660 / CA 660, Rosario Norte 660, nivel -2, Las Condes

Para leer

El libro Alicia en el país de las maravillas, ilustrado por Yayoi Kusama (Penguin Classics, de ‪Penguin Books UK‬‬‬).

AvatarAutor: Soledad Rodillo (58 Entradas)

Periodista de la Pontificia Universidad Católica de Chile y Magíster en Literatura de la Universidad de Chile. Lectora empedernida, dedica su tiempo a escribir artículos culturales para diarios y revistas especializadas. Es colaboradora estable de nuestro blog.


Un comentario para “Yayoi Kusama, la artista infinita

  1. AvatarAbrahan Scott

    El puntillismo utilizado en muchas de sus obras son buenos, sigo esta tendencia de arte ya que soy estudiante de arte, los puntos son una forma pura de colocar la pintura, ya que no se ensucian al mezclarlos y así mantienen toda su luz, si bien es cierto que esta artista utiliza puntos en su obra, me atrae más el de Gabino Amaya Cacho, ya que lo utiliza en lienzo, además de que utiliza una gran gama de colores, con diferentes dimensiones y sus fondos con efecto de movimiento.

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